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Amanqae: “Cada grano de café representa nuestros recursos, nuestra gente y hacia dónde el trabajo conjunto nos podría llevar como comunidad”

Yamille Celis nos cuenta sobre Amanqae un café-galería del Centro histórico de Lima

Publicado: 2025-08-30
En pleno corazón de Lima, donde los vestigios del pasado conviven con el dinamismo del presente, surgen espacios que resignifican el valor del patrimonio histórico. Amanqae, café-galería ubicado en el Convento de San Agustín, es uno de ellos. Este proyecto apuesta por el arte y el café como herramientas para fomentar la cultura y construir comunidad. En esta entrega, Yamilé Celis comparte la historia detrás de este espacio que, con identidad propia, se ha posicionado como un punto cultural clave en el jirón Ica.

¿Quiénes son las personas que conforman a Amanqae?
En el día a día somos tres. Está Disa’ Celis, ingeniera geógrafa con una profunda pasión por el arte y la naturaleza; Samir, arquitecto, con un gran interés en el patrimonio y el diseño y por último yo, Yamille, también arquitecta, orientada hacia el diseño de servicios, con un enfoque especial en la cultura y la comunidad. También forma parte fundamental del equipo Susana Gómez, diseñadora de interiores, quien no solo confió en nuestra visión desde el inicio, sino que fue clave para hacerla realidad, gracias a su compromiso y apoyo.
¿Cómo y cuándo surgió la idea de abrir un café galería? ¿Ya lo habían pensado anteriormente ustedes como grupo?

Sí, es una idea que teníamos desde hace un tiempo. La cafetería, actualmente, ya tiene un año de creación. Nuestra intención inicial era abrir el 24 de junio por la Fiesta de Amancaes, pero por temas de tiempos y organización, se tuvo que adelantar la apertura y por eso el aniversario “oficial” es el 1 de mayo.

Queríamos crear un espacio donde se pueda acercar el arte a las personas y también difundir nuestra cultura. Nos pareció que el café era una herramienta perfecta para cumplir este propósito, es una bebida que reúne, se toma para compartir un proyecto, para encontrarte con amigos o para conectar con alguien. Además es de muy alta calidad en nuestro país, nos parece muy importante el valorar esto.

Hay un elemento clave para nosotros, el café genera comunidad, no solo en el acto de compartirlo, sino también en todo lo que implica su producción. Para nosotros cada grano de café representa nuestros recursos, nuestra gente y hacia dónde el trabajo conjunto nos podría llevar como comunidad.

¿El espacio siempre inició pensado como un café galería o la idea inicial evolucionó con el tiempo?

Bueno, teníamos el sueño de que sea un espacio donde puedan venir artistas como en el Palais Concert, que fue un espacio que marcó la historia del Centro de Lima. Claramente, lo teníamos como un sueño, pero por circunstancias del destino se presentó antes de lo que pensábamos. Los artistas nos buscaron desde el inicio, y nosotros más que encantados de poder ser un espacio que pueda reunirlos y visibilizarlos.

De hecho, fue cuando iniciamos la construcción que nos contactaron algunos artistas. Desde un principio hemos tenido apoyo de la comunidad artística, y bastante aceptación con lo que estamos proponiendo. Ahora tenemos contacto con movimientos culturales y escuelas, damos espacio a estudiantes, egresados, docentes. También nos involucramos con otras artes, cerámica, artesanía, baile, música y poesía.

El nombre de la cafetería Amanqae ¿guarda alguna relación con el objetivo, misión que ustedes están realizando?

Sí, por supuesto, nosotros tenemos tres pilares dentro de nuestra visión, que son naturaleza, cultura y comunidad. Vemos un ciclo de retroalimentación entre estos conceptos. Nuestra naturaleza nos genera riquezas, desde los microclimas, los alimentos y los paisajes que tenemos. Estas riquezas atraen a grupos de personas, quienes hacen de esas riquezas de la naturaleza parte de sus vidas, lo que consecuentemente genera unión y comunidad. Posteriormente esta comunidad se fortalece, avanza en el tiempo y genera una cultura.

Amancaes hace referencia a la Fiesta de San Juan de Amancaes, que fue un punto de encuentro de los diferentes grupos sociales del virreinato, donde todos se unían a través del baile, la música, la bebida y las flores amarillas del amancaes que cubrían toda la pampa. Fue un punto de conexión de nuestra cultura, como lo que buscamos que sea la cafetería. Además quisimos reconocer el aporte y valor de nuestras culturas originarias cambiando la “c” por la “q” que es más usada en nuestras lenguas originarias. Para nosotros el nombre Amanqae hace alusión a todas esas historias, la unión a través de esa flor, la historia, NUESTRA historia.

¿Podrían comentarnos sobre las actividades culturales que realizan?

Organizamos temporadas de exposiciones artísticas, al inicio solíamos trabajar solo con pinturas, pero ahora incluímos diferentes tipos de expresiones artísticas. Estamos muy abiertos a nuevas propuestas. Las exposiciones han sido variopintas así el público ve que el arte no es algo concreto, sino que hay muchas formas de expresarlo. Junto con la exposición solemos realizar talleres con el artista para acercar al público a su arte.

Hemos realizado presentaciones de música en vivo, una pasarela de modas, recitales de poesía, conversatorios literarios y eventos temáticos por festividades. Hemos trabajado también sobre revaloración del patrimonio junto con la organización Cultura Intacta y la organización Wuayra. Sobre esto último, cuando alguno de nuestros talleres o actividades toca un tema complejo lo ejecutamos en alianza con alguna organización que esté involucrada con la temática.

Buscamos que el público se lleve más que una pieza bonita, un show o una buena comida, queremos que salgan de aquí con una nueva visión sobre nuestra cultura.

¿Desde un inicio escogieron el Centro de Lima para la cafetería o fue algo que surgió?

Sí, siempre hemos pensado en un lugar con un “ecosistema cultural”, que tenga dinámicas propias. Para nosotros la mejor opción para comenzar fue el Centro de Lima, ya que es un lugar que se está rescatando, en cada rincón hay mucha historia, arte y cultura.

El centro es un espacio maravilloso, hay manifestaciones arquitectónicas del virreinato y en cada excavación se descubren cosas nuevas. Siempre ha habido mucho movimiento aquí y eso es lo que nos gusta. Ahora muchos espacios se han transformado para ser comercios, lo que nos parece genial, ya que así las personas no solo consumen un producto sino que se llevan la experiencia de la historia de la ciudad.

¿Tienen algún tipo de limitación a la hora de poder hacer un montaje o transformar el espacio?

Sí, la tenemos el espacio de la cafetería era un claustro, del colegio de San Agustín, donde nosotros estamos era la capilla del colegio. Este espacio es patrimonial, no podemos hacer intervenciones que modifiquen la forma original del espacio, ni tampoco algo que dañe la infraestructura. Cómo colgar letreros en el ingreso de la galería, por ejemplo.

Dentro de nuestro local, sin embargo, sí contamos con cierta libertad para hacer cambios con respecto a la pintura y mobiliario. Sobre las instalaciones como agua, luz o internet, hemos tenido que tener cuidado. Si bien existen ciertas flexibilidades hay supervisiones, por parte de los padres de la orden y también por parte de ProLima en algunas ocasiones.

¿Tienen un enfoque hacia artistas locales o artistas emergentes?
Sí, definitivamente. Somos muy conscientes de cómo funciona el mundo del arte para los jóvenes, se les solicita portafolio, exposiciones previas, entre otras cosas. Queremos ser ese primer espacio para los artistas, darles la visibilidad y el empuje hacia su futuro, hacia nuevas oportunidades. Nos conmueve mucho ver su emoción, cuando sus familias vienen, cuando sus amigos los visitan, cuando se hace su primera venta. Es parte también, de ese sentido de comunidad que queremos crear que te comentaba.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos de mantener un espacio que funciona el arte, la cultura y el café?
La logística sobre todo, que implica el planteamiento de la temática, la convocatoria, la recepción de las obras, el montaje, la documentación, etc. Como nuestras exposiciones son colectivas, siempre hay cuestiones sobre la comunicación con los artistas, y los diferentes procesos que implica hacer una muestra. En un inicio era sumamente complicado, ahora tratamos de sistematizar para que todo pueda fluir. De hecho, en el camino nos hemos topado con otras organizaciones que coordinan con nosotros para utilizar el espacio para muestras o proyectos, estudiantes y organizaciones.
¿Ustedes suelen convocar artistas o agrupaciones?

Es curioso, felizmente siempre llegan a nosotros, nos suelen escribir para presentar obras o proyectos, tanto artistas como agrupaciones. Algunas veces es un poquito complicado, por temas de itinerario, suelen pedirnos fechas específicas que ya tenemos copadas. Y como comenté, los temas de logística al ser tediosos, necesitan un poco de antelación.

Inclusive, debido a la alta demanda hace poco invertimos en alquilar un almacén porque no sabíamos a dónde mover las obras, cuando se sacaban, cuando se traían. Nos va bastante bien, hemos hecho colaboraciones con Entrada Libre e inclusive hemos salido en un ranking de cafeterías artísticas.

Siempre tratamos de mejorar, nuestro espacio ha crecido mucho y tratamos de dar lo mejor de nosotros.

¿Sientes que el espacio ha generado un impacto positivo a la comunidad?

Queremos pensar que sí. Nuestro deseo desde un inicio ha sido que las comunidades artísticas puedan tener espacios, en donde puedan no solo crear y exhibir, sino también compartir y disfrutar del arte.

Sabemos que nuestras posibilidades son limitadas, los presupuestos a veces no alcanzan para todo lo que queremos hacer, pero nuestro compromiso es dar la mayor visibilidad posible a artistas, escritores, músicos y creadores en general. Es por ello que nuestras actividades, no suelen centrarse en un tipo de arte en específico, ya que queremos hacer algo para todo el mundo. No solo vendemos obras de arte, sino también libros, y piezas pequeñas para llevar de los artistas y organizaciones con las que colaboramos. Queremos recrear ese ambiente bohemio de leer un libro y beber un café, hacer un espacio de debate para la lectura, conversatorios, inclusive proyección de filmes.

Ponemos nuestro granito de arena para ver ese Centro de Lima cultural del que hemos oído hablar en décadas pasadas. Nos motiva formar parte de ese proceso y contribuir a que este espacio sea un punto de encuentro vivo para la cultura.

Sobre su carta de comida, ¿todo lo que sirven son productos nacionales?

Sí, esto es parte del ecosistema que te hablé, queremos que todo aquí sea lo más natural posible. Servimos, por ejemplo, bebidas y postres con frutos de la estación, tratamos que todos los productos sean orgánicos, lo menos comercial posible, en parte para apoyar a otros emprendimientos y en parte para tener una mayor calidad.

Todo lo que se sirve es fresco, infusiones con concentrados de frutas y especias que preparamos de forma natural, evitando evitando en lo posible productos en sobre o embolsados. Buscamos la más alta calidad en los productos que servimos.

¿Qué tiene Amanqae proyectado para un futuro?

Tenemos proyectado ser un agente cultural para el Centro de Lima, generar un impacto positivo para la comunidad artística y para la conservación del patrimonio de Lima. Ser también un referente de que la transformación en un espacio tan caótico como Lima es posible.

Buscamos revitalizar el ecosistema cultural, por ello estamos muy abiertos a cualquier colaboración. Conversatorios, muestras, talleres, presentaciones musicales, cualquier idea que nos propongan es bien recibida, en cuanto sea alineada a nuestros valores de naturaleza, cultura y comunidad. Siempre estaremos dispuestos a compartir el arte, sin importar el formato, y también difundir cualquier mensaje cultural que quiera ser comunicado.


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