Por: Marco Yauri.
La escena del rock peruano se une por una causa. El próximo 13 de septiembre se realizará el festival solidario “No me sueltes” en pro de la salud de Diana Foronda, vocalista de Área 7, quien viene librando en los últimos meses una lucha contra el cáncer de útero. En esta oportunidad, conversamos con Diana para que pueda contarnos más acerca de su estado de salud y del evento.
- ¿Qué es lo que significa para ti cantar hoy en medio de la situación que estás atravesando? ¿Has usado la música de alguna manera en este proceso?
- Totalmente. Estoy escuchando mucho, por ejemplo, los Beatles, regresé a los Beatles. A veces escucho mucho Jarabe de Palo o música argentina, me gusta mucho. O trueno, qué sé yo. Si no pongo música en la mañana, me deprimo. Entonces, yo sabía que esto iba a pasar, que en algún punto, debido al cáncer, no iba a poder seguirles el ritmo físicamente a las chicas de Área 7. Para ese concierto que es este 13 de septiembre, yo no sé si voy a cantar porque no puedo físicamente, me canso muy rápido. Estoy llevando tres tratamientos al unísono: radioterapia, quimioterapia y terapia del muérdago para el cáncer. Entonces, yo subo unas cuatro escaleras rápido y me estoy cansando, lo cual no pasaba en Vivo por el Rock, por ejemplo.
- Imagino que como artista es frustrante no poder hacer las cosas que solías hacer normalmente en escena.
- En general es frustrante no poder hacer las cosas. Para mí fue muy difícil porque yo no solamente he hecho música. Me gusta también el diseño gráfico. Trabajaba en diseño gráfico, de hecho, antes de que me enteré de esto. Me gusta mucho el tema audiovisual, hacer los videos de mis bandas o de otras bandas. Soy una persona muy proactiva, y he ido de 100 km/h a 0.1 km/h. Cuando el oncólogo te dice vas a parar, tú dices “no creo que pare”. ¿Sabes qué pasa? Que la misma enfermedad te hace parar. Un día simplemente te levantas con fiebre y dices “No puedo sentarme en mi escritorio, no puedo mandarte el archivo, ya no puedo concentrarme en diseñar porque no veo bien”. Entonces tanto la misma enfermedad como la quimioterapia te detienen.
- ¿Cómo ha sido tu perspectiva de la vida después de este diagnóstico?
Yo he vuelto a nacer. La antigua Diana era una persona muy disciplinada, pero irresponsable conmigo misma, con mi cuerpo, con mi salud, con mis comidas. Si no tenía tres trabajos, no estaba bien, yo quería hacer siempre. Siento que esa persona se derritió.
El cáncer es una porquería, pero queda lo bueno de cada persona. Yo veo atrás y digo “¿cómo he podido hacerme eso?, ¿cómo he podido preferir diseñar antes que almorzar?, ¿o por qué tuve que consumir tantas bebidas energéticas”. Entonces, yo he tenido crisis, he trabajado con ellas. He sido irresponsable con mi cuerpo, pero esa persona ya no está. Esta enfermedad me obliga a pensar con muchísima más responsabilidad en cada ángulo de mi vida, en todo lo que abarco como ser humano.

Fotografía: cortesía de Diana Foronda
- ¿Cómo surgió la idea de realizar este concierto? ¿Fue algo que vino de tu banda o fue por iniciativa de otros artistas?
Se me ocurrió a partir de la necesidad. Fuimos primero a la clínica SANNA, y como no tenía seguro oncológico, nos dieron un presupuesto excesivo, así que me fui al Rebagliati. Ahí todo empezó bien, pero como comprenderás, el sistema de salud acá en Perú es tan irresponsable que demoró dos meses en darme una cita. En esos dos meses yo pasé de estadio 2 a estadio 3. Cuando me dieron la cita en el Rebagliati para la radioterapia, el oncólogo me dijo que las máquinas se habían malogrado hace ya un año, pero que no las reparaban. Entonces, salió una noticia en Perú 21 donde yo denunciaba esto. Finalmente, tuve que tomar la decisión de empezar en una clínica privada, porque no tienes de otra, ¿entiendes? Es empezar como puedas o el cáncer avanza.
Entonces yo tuve que hacer esto. Dije “Mi familia está juntando, mis tías me envían, ¿qué hago? Tengo que hacer algo”. Entonces le dije a Fátima y a mis amigos que podíamos hacer un concierto. Empezó primero como un proyecto pequeño, porque yo quería hacer algo chico, pero fue creciendo en dimensión, las bandas se fueron uniendo, se fueron pasando la voz, me escribían, y el evento agarró la magnitud que tiene ahorita. Así nació, de la pura necesidad, porque el cáncer es caro.
- Claro, peor aún en el sistema de salud con el que vivimos, que es bastante deplorable. Me hiciste recordar las últimas noticias acerca de los seguros oncológicos, que muchos de ellos no cubrían el tratamiento completo como deberían.
Es una locura. Lamentablemente hay gente que no tiene el apoyo de su familia o amigos, pero se tiene que dejar el orgullo de lado y tocar puertas. A mí me ha tocado hacer eso, tocar puertas a bandas amigas, a bandas no amigas, a bandas con las que nunca he hablado, bandas que se han sumado de todo corazón. Hemos tenido que sacar a algunas bandas por tiempo, pero en general, el agradecimiento es inmenso, porque son muchas bandas buenas. Incluso algunas me han traído agua, algunos me traen fruta, o cositas así. Muchas bandas en verdad, en este concierto, me han demostrado que son más humanas de lo que pensaba.
Acerca del concierto, será una maratón. Yo voy a ir, todavía no sé en qué horario, porque ese mismo día tengo radioterapia, pero voy a ir. Van a acondicionar un espacio para que pueda quedarme ahí sin estar expuesta. Es todo un tema, pero tengo fe a pesar de todo, porque el tratamiento es una locura y mi cáncer no es un cáncer que está iniciando, lamentablemente es un cáncer avanzado.
- Lamento oír eso último.
- No, no te preocupes, estamos charlando, tranqui.
- Es lo que trato de hacer en una entrevista, llevarla como una especie de charla. Siguiendo la línea del festival, ¿cómo te sientes al ver a la comunidad, al público, movilizarse así?
Me siento sumamente agradecida, no sé cómo pagarles. Siento que les debo algo importante a cada una de las bandas, desde Difonía hasta Miki González, que es más amigo de la casa, desde los chicos de D’Mente Común, a Daniel F, a Barrio Calavera. Es una locura porque yo he trabajado con ellos en varias ocasiones a lo largo de los últimos 10 años y siento que es kármico, que ese apoyo está regresando a mí de esta forma. Les agradezco muchísimo, me hace sentir con mucha esperanza. Yo tengo fe, tengo fe en que la gente va a ir y me va a apoyar. En verdad tengo bastante fe.
Pasa también que estoy en la escena hace mucho tiempo y no siempre he sido la persona preferida de muchos. Pasamos por problemas cuando se anunció que íbamos a telonear a Slipknot o a Guns N' Roses, nos maltrataron un montón. Esta carrera ha tenido sus pros y sus contras. Por formar una banda de chicas que toca un género pesado, que es considerado de chicos, nunca hemos sido del agrado de muchos chicos. Ahora, con mi situación actual y la ayuda que recibo, siento que la escena finalmente maduró. Como me decía el guitarrista de una banda: tú nunca te has ido. Hay bandas que se van, terminan y dicen “bueno, no tocamos más” y no vuelven. Pero tú has estado luchándola siempre. Para bien o para mal, has estado ahí, y ahora que no estás, se siente la ausencia.
Entonces, las bandas también lo sienten. Hay un cariño, definitivamente. Y respeto.

Fotografía: cortesía de Diana Foronda
- ¿Qué mensaje le quieres transmitir a quienes van a asistir a este concierto?
- A la gente que va a ir al concierto “No me sueltes” este 13 de septiembre quisiera decirles que, para mí, son el mejor público. Va a sonar esto a la Teletón, pero en verdad, cada entrada es una esperanza. Porque este proceso no acaba con la quimioterapia o ni acaba con este concierto. Esto sigue. El cáncer está en mí, ya entró en mí, y después de esto me espera una cirugía. Yo les agradezco desde ya por estar ahí, porque yo estoy jugándome la vida en esto y necesito su apoyo. A cada persona que vaya, yo le debo mi vida. Cada respiro que doy es una persona.
- Espero que este concierto explote, que estalle de gente y si se puede hacer otro más adelante. Que siga si hace falta, si hay la necesidad y si sirve para poder ayudarte.
Te voy a dar una exclusiva. Me llamó Wicho de Mar de Copas. Me dice que él quería tocar con nosotras una canción el día del concierto, pero ahora tiene una gira. Así que Wicho quiere hacer un acústico de La Noche de Barranco, porque a él también le ha tocado muy de cerca el cáncer. Entonces va a haber una fecha en La Noche de Barranco, en octubre o noviembre, solamente de acústicos, y Wicho estará ahí. Vamos a ver cómo se va armando esa fecha.

Fotografía: cortesía de Diana Foronda
- Excelente que se puedan apoyar así entre artistas. Me da una luz de esperanza como sociedad, porque al final la escena musical es una representación de la sociedad en la que vivimos. Y ojalá que eso repercuta para que pueda seguir existiendo este género en Perú. Como última pregunta, ¿qué mensaje le darías a otras personas que están atravesando tu situación, Diana?
A las personas que están atravesando esta enfermedad, el consejo que les daría es el que me dio un niño hace un par de días, un niño con cáncer. Me lo dijo de frente: tienes que ser fuerte. Me lo dijo clarísimo. Un chiquito dijo “le recomiendo a Diana que tiene que ser fuerte, tiene que ser valiente”. Me dejó helada porque es algo tan simple, tan fuerte y cierto.
Yo quería dejar la quimio tres veces. La segunda vez me llevaron llorando. Pero en realidad es una enfermedad que mucha gente deja ir, y también se respeta. La deja seguir porque no puede, pero yo les digo sean valientes, es momento de luchar. Que luchen. Hay un punto donde el tiempo va a pasar, hay un punto donde van a decir “menos mal que luché”. En esta situación, todo es una lucha. Antes mis luchas eran “tengo que tocar acá, tengo que grabar acá, tengo que...”. Todo era estrés. Pero todo cambió. Una vida más simple es lo que yo les recomiendo.
- Ahora la lucha es hasta levantarse.
- Exactamente, bañarse. Ahora hasta el agua duele.