Tres miradas de Santiago
Muestra “Santiago: Las transformaciones del hijo del trueno” se presenta hasta el 22 de marzo del 2026.
“Santiago, 'hijo del trueno', nace para el imaginario europeo como peregrino; el bordón, la concha y la capa inscriben la iconografía del apóstol en la ruta de Compostela como una figura de amparo y camino antes de batalla. La mutación decisiva ocurre cuando deviene en guerrero, una imagen forjada en la Península como Matamoros y al llegar a América como Mataindios, emblema de la conquista: patrón de la guerra, de la invasión y de la legitimación del dominio hispano. Esta exposición propone recorrer esta triple metamorfosis”.
Por: Carmen Andrea Zavaleta Laredo.
El Centro Cultural Inca Garcilaso presenta la exposición “Santiago: Las transformaciones del hijo del trueno”. La muestra aborda la construcción histórica, simbólica y política de la figura de Santiago Apóstol a partir de sus transformaciones iconográficas y discursivas a lo largo del tiempo, organizadas en tres ejes conceptuales.

El primero de ellos es Santiago peregrino, asociado al viaje, la protección y la espiritualidad, y alejado de toda connotación bélica. Se le representa de pie o en actitud de caminante, con un gesto sereno, portando los atributos propios del peregrino: el bordón o bastón de viaje, la concha de vieira —símbolo del Camino de Santiago— y la capa o esclavina. Esta imagen encarna la figura del guía y del amparo, vinculada al tránsito espiritual, la hospitalidad y la protección del caminante.

El segundo eje corresponde a Santiago guerrero: Matamoros o Mataindios, identificado, ante todo, por su representación ecuestre. A diferencia del Santiago peregrino, aparece montado a caballo —generalmente blanco— y en pleno movimiento. No acompaña de manera serena el tránsito del fiel, sino que irrumpe con fuerza en la escena, imponiéndose desde una posición elevada que subraya su carácter dominante y su intervención directa en el combate.
Otro rasgo central de esta iconografía es su marcado carácter bélico. Santiago empuña una espada y viste armadura, con la capa al viento y, en algunos casos, casco. Un elemento decisivo para identificarlo como Matamoros o Mataindios es la presencia del enemigo vencido bajo el caballo. En el contexto peninsular, Santiago Matamoros aparece aplastando o derrotando a musulmanes, reconocibles por su indumentaria y símbolos culturales. En el contexto americano, como Santiago Mataindios, los cuerpos sometidos son indígenas, representados con rasgos locales, vestimentas andinas o armas prehispánicas.
El tercer eje conceptual se traslada hacia la sierra central, donde, mediante procesos de sincretismo, Santiago se transforma en protector del uywiri (ganado) y establece una relación con Illapa, la deidad andina del rayo, el trueno y el relámpago. En este contexto, Santiago se convierte en mediador entre los wamani (montañas) y los apus (espíritus de las montañas), desempeñando un papel clave en la fertilidad de la tierra. La festividad asociada reinterpreta su significado e integra su figura en el calendario ritual, articulando prácticas de pagos, marcación de ganado y relaciones de reciprocidad que garantizan tanto la crianza del ganado como el ciclo de las lluvias. En esta representación, Santiago se humaniza y se acerca al pueblo, hasta el punto de ser considerado susceptible de amonestaciones si no cumple con su función protectora.
A partir de estos tres ejes, la exposición propone al visitante un recorrido crítico y reflexivo sobre la manera en que una misma figura religiosa ha sido reinterpretada, instrumentalizada y resignificada según distintos contextos históricos, culturales y políticos. Lejos de presentar a Santiago como una imagen fija o exclusivamente devocional, la muestra invita a comprenderlo como una construcción cambiante, moldeada por las necesidades simbólicas del poder, la conquista y las comunidades locales.
A través de diversas técnicas y soportes —pintura, escultura, videoarte, afiches y vestimentas, entre otros— la exposición convoca al visitante a repensar la historia desde una perspectiva compleja, en la que la imposición, la adaptación y la resignificación coexisten. De este modo, se ponen en evidencia las múltiples capas de sentido que atraviesan la imagen de Santiago y sus transformaciones a lo largo del tiempo.

Cabe señalar que la exposición podrá visitarse hasta el 22 de marzo del 2026 en el Centro Cultural Inca Garcilaso (Jr. Ucayali 391, Centro Histórico de Lima). El horario de atención es de martes a viernes, de 10:00 a.m. a 8:00 p.m., y los fines de semana y feriados, de 10:00 a.m. a 6:00 p.m. El ingreso es libre.