Flores que narran los orígenes de Lima
Muestra “Crónicas flores en la ciudad de los reyes” se presenta hasta el 08 de marzo.
“Antes de ser ciudad, Lima fue paisaje. Antes de ser traza, fue alimento, río, loma y neblina. La obra de Rocío Ponce se sitúa en ese umbral: en el tiempo previo de la fundación oficial, en los pliegues donde la ciudad aún no se ha fijado como relato hegemónico y la memoria permanece dispersa en vestigios, cuerpos y plantas”.
Por: Carmen Andrea Zavaleta Laredo
En el marco del aniversario de Lima, la Galería Municipal de Arte Pancho Fierro presenta la exposición “Crónicas flores en la ciudad de los reyes” de la artista visual Rocío Ponce, una propuesta que ofrece una mirada renovada sobre los orígenes de la ciudad. La muestra cuestiona los relatos históricos oficiales a partir de la botánica, lo femenino y aquello que ha sido tradicionalmente considerado marginal o secundario en la construcción de la memoria urbana.

foto por: Jorge Mejia.
La exposición concibe la botánica como archivo vivo. Flores vinculadas a los alimentos y prácticas de la Lima prehispánica emergen sobre fondos oscuros como presencias que resisten al olvido, recordando que el territorio ya estaba habitado, nombrado y cultivado antes de la Ciudad de los Reyes. Estas huellas reconstruyen la imagen de una Lima anterior, donde naturaleza y cultura no se encontraban separadas.
A lo largo del recorrido, la presencia constante de la mujer indígena, española y mestiza aparece como constructora anónima de la ciudad. Son cuerpos históricos que sostuvieron, cuidaron y transmitieron saberes en contextos de violencia y transformación. La flor acompaña estas vidas, se inscribe en sus memorias y traza un mapa sensible de la ciudad en formación.
La muestra establece, además, un diálogo crítico con las imágenes fundacionales de Lima. La reinterpretación de ilustraciones históricas evidencia el carácter imaginario y eurocéntrico de muchas representaciones tempranas de la ciudad. Al trasladar estas imágenes a espejos heredados, la artista introduce una dimensión íntima y reflexiva donde pasado y presente se superponen, y donde la Lima imaginada dialoga con la Lima real, múltiple, mestiza y cambiante.
El mestizaje se manifiesta como una tensión simbólica en obras dedicadas a genealogías históricas. La superposición del maíz y el trigo sobre linajes coloniales condensa el encuentro entre dos mundos, entre alimento originario y cereal impuesto, entre cosmovisión andina y evangelización. La cruz que estructura estas composiciones opera como eje de una historia marcada por la imposición, la adaptación y la fusión forzada de culturas.

foto por: Jorge Mejia.
Las flores vuelven a narrar estos procesos en piezas donde especies nativas y coloniales encarnan el entrelazamiento de linajes, creencias y tradiciones. Cada flor porta un relato indígena, colonial, religioso y afectivo. A través de ellas, la artista construye una genealogía alternativa, sensible y simbólica, donde la historia se lee desde los cuerpos, las plantas y los afectos.
El proyecto se expande hacia lo cotidiano y lo doméstico como espacios de resistencia y memoria. Bordados sobre antiguos planos de Lima rescatan la presencia de la naturaleza en la vida urbana y remiten a labores históricamente asociadas a la mujer, reivindicando el cuidado como acto político. El uso de textiles heredados convierte la exposición en un archivo íntimo donde la historia de la ciudad se entrelaza con la memoria familiar y los gestos repetidos del trabajo manual.
Uno de los ejes centrales de la muestra es la reflexión sobre la representación y ausencia. Retratos simbólicos construidos a partir de relatos y descripciones cuestionan los vacíos de la historia oficial, marcada por silencios y figuras sin imagen. El retrato deja de ser registro fiel para convertirse en evocación: una presencia imaginada que interpela la autoridad de la imagen histórica.
Esta exploración alcanza uno de sus momentos más potentes en la obra dedicada al testamento de Taulichusco, último curaca de Lima. Ante la ausencia de un retrato físico, la artista propone un retrato simbólico elaborado a partir de la transcripción manuscrita de su testamento, realizada con tinta ferrogálica sobre tela de algodón. El texto, suspendido en el espacio, se convierte en cuerpo, piel y voz, devolviendo presencia al personaje a través de su palabra final y confrontando la historia oficial con un documento profundamente humano y político.

foto por: Jorge Mejia.
Cabe señalar que la muestra puede visitarse hasta el 08 de marzo en la Galería Municipal de Arte Pancho Fierro (Pasaje Santa Rosa 116, Centro Histórico de Lima), de lunes a domingos de 10:00 a.m. a 8:00 p.m. El ingreso es libre.