Por: Carmen Andrea Zavaleta Laredo.
En el marco de la exposición Persistencias: formas y símbolos de lo sagrado, se sostuvo una conversación con la artista Carmen Rodríguez, en la que profundiza en los fundamentos conceptuales y formales de su propuesta. A través de sus reflexiones, se evidencia no solo un conocimiento riguroso de la iconografía del Perú antiguo, sino también una búsqueda constante por reinterpretar estos saberes desde una sensibilidad contemporánea. Esta entrevista permite comprender cómo su proceso creativo articula memoria, cosmovisión y experimentación plástica, situando su obra en un punto de encuentro entre lo ancestral y lo actual.
- ¿Cómo surge la idea de su muestra y su interés por el Perú antiguo?
- Mi interés por el Perú antiguo comienza antes de ingresar a la Escuela de Bellas Artes. En 1984 inicié mi formación en el taller de Zadir Milla, enfocado en la iconografía precolombina. Cuando ingresé a la Escuela en 1987, ya tenía un proceso de estudio sobre las culturas prehispánicas. Allí comprendí que su pensamiento se basa en principios como la dualidad, lo complementario y la oposición, que finalmente conducen a una unidad.
- ¿Cómo logra equilibrar lo ancestral con una mirada contemporánea?
- El equilibrio se da al aplicar los principios de las culturas antiguas —su cosmovisión, sus leyes y formas de entender el mundo— dentro de un lenguaje actual. Estos conocimientos no son exclusivos de una cultura, sino universales, presentes también en otras civilizaciones milenarias. Mi trabajo consiste en reinterpretarlos desde el presente.
- ¿Qué papel cumple la cosmovisión en su obra?
- Es fundamental. No solo retomo formas, sino la lógica que las sostiene. Las culturas prehispánicas aplicaban estos principios en todo: arquitectura, cerámica, textiles. Por ejemplo, trabajaban con módulos que se repetían, variaban en color y generaban composiciones basadas en la dualidad. Incluso hay una lógica cercana a lo fractal, donde un diseño se repite y se expande.
- ¿Cómo trabaja la forma, el color y la composición en sus piezas?
- Parto de estructuras simples que se repiten y transforman. El color juega un rol clave, ya que introduce variaciones dentro de un mismo esquema. Muchas veces hay oposiciones (claro/oscuro, positivo/negativo) que generan dinamismo. Aunque parezca complejo, todo se basa en principios simples como la dualidad.
- ¿Qué importancia tienen la textura y la técnica en su obra?
- La textura es esencial porque remite a lo material y a lo ancestral. Me interesa lo pétreo, lo erosionado, lo que parece desgastado por el tiempo. Trabajo con pigmentos y materiales que sugieren esa idea de antigüedad, de algo que permanece pero que también ha sido transformado.
- ¿Cómo influyen las distintas culturas prehispánicas en su uso del color y la forma?
- Cada cultura tiene su propio lenguaje. Por ejemplo, los wari son más geométricos y esquemáticos, mientras que los nazca y paracas son más simbólicos y fluidos. También hay un proceso que va de lo figurativo a la abstracción, algo que se repite tanto en el arte antiguo como en el moderno.
- ¿Cómo es su proceso creativo al trabajar las imágenes?
- Inicio con una referencia, pero luego dejo que la imagen evolucione. Se descompone, se fragmenta y se reorganiza. Por ejemplo, en el caso del jaguar, puedo partir del rostro, pero luego abstraigo elementos como colmillos o formas, llevándolos a estructuras más geométricas. Es un proceso de exploración constante.
- ¿Qué mensaje busca transmitir con su obra y sus talleres?
- Busco que las personas comprendan que estos conocimientos ancestrales siguen vigentes. No se trata de copiar, sino de reinterpretar. Cada persona puede dar su propia versión a partir de estos referentes. Es importante valorar nuestra cultura, reconocer su riqueza y mantenerla viva a través de nuevas formas de creación. Son saberes universales que nunca pasan de moda y que siguen hablándonos en el presente.
- Muchas gracias por la entrevista
- ¡A ustedes por la oportunidad!