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Seis miradas, un mismo escenario

Así se vivió el ensayo exclusivo de Danza Nueva 2026

Publicado: 2026-07-11


Por: Anette Mansilla

A pocos días del inicio de la XXXVIII edición del Festival Danza Nueva, el Auditorio ICPNA Miraflores abrió sus puertas para un ensayo general exclusivo dirigido a la prensa y creadores de contenido. Durante la jornada, los asistentes pudieron conocer un adelanto de las seis propuestas que conformarán esta edición del festival, además de conversar con sus directores e intérpretes sobre los procesos creativos detrás de cada montaje.

La velada dejó claro que, más allá de compartir un mismo escenario, cada compañía entiende la danza contemporánea desde un lenguaje propio. Algunos exploran la memoria colectiva, otros dialogan con los grandes clásicos y varios utilizan el cuerpo como un vehículo para hablar de conflictos profundamente actuales.

La inauguración del festival estará a cargo de La Trenza, con Sacrificial: la consagración de la primavera, una reinterpretación de la emblemática obra de Igor Stravinsky. Sin buscar reproducir el ballet original, la directora Luz Gutiérrez explicó que la propuesta traslada el concepto del sacrificio hacia la realidad peruana contemporánea, inspirándose en rituales andinos y en las múltiples formas de entrega que experimentan las personas en la actualidad.

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"La idea es que cada espectador pueda preguntarse cuál es su propio sacrificio", comentó la directora durante la entrevista. Esa búsqueda también se refleja en la música de Abel Castro, quien dialoga con la composición original mediante recursos electroacústicos que transforman el clásico sin perder su esencia.

El recorrido continuó con Cuerpos profundos, creación de Giorgio Ramos junto a los estudiantes del Ballet de Cámara de la Escuela Nacional Superior de Ballet. La obra propone un viaje entre la juventud y la adultez, donde el movimiento reemplaza a las palabras para expresar emociones y experiencias compartidas.

Para Ramos, el verdadero trabajo comienza fuera del salón de ensayo. La observación, las vivencias cotidianas y la capacidad de transformar experiencias personales en movimiento son elementos fundamentales para construir una interpretación auténtica. "Lo importante no es que el público reciba un mensaje exacto, sino que salga sintiendo algo", señaló el director.

La memoria también ocupa un lugar central en Tensar el presente / Hilar el futuro, montaje con el que Íntegro celebra cuatro décadas de trayectoria artística. Oscar Naters explicó que la obra reúne fragmentos emblemáticos de distintas creaciones del colectivo para construir una nueva pieza capaz de dialogar tanto con la historia del grupo como con la historia reciente del país.

Para Naters, el arte mantiene la capacidad de generar diálogo incluso en tiempos marcados por la polarización. Esa intención también atraviesa el significado del título de la obra: tensar el presente implica observar y escuchar al otro; hilar el futuro supone construir nuevas posibilidades a partir de ese encuentro.

Con una propuesta mucho más introspectiva, Médula Danza presentó IN, creación de Carla Picón. La obra invita al espectador a mirar hacia su propio interior mediante una experiencia inmersiva que rompe la tradicional separación entre escenario y público.

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Durante la conversación, Picón explicó que buscó generar momentos de incomodidad deliberada para involucrar al espectador dentro de la experiencia escénica. El uso de la voz, objetos, desplazamientos entre el público y diferentes estímulos pretende que cada persona construya una interpretación distinta, partiendo de sus propias vivencias.

La identidad cultural fue protagonista en El siervo, del Colectivo Escénico Angeldemonio. Inspirada en la tradición de los Diablicos de Túcume, la obra nace de un proceso de investigación de varios años en el que la agrupación trabajó directamente con las comunidades vinculadas a esta manifestación cultural.

Su director, Ricardo Delgado, explicó que el objetivo nunca fue reproducir literalmente la tradición, sino comprenderla profundamente para construir un lenguaje contemporáneo respetuoso de su origen. Desde esa mirada, la danza se convierte en un espacio donde conviven la memoria, el simbolismo religioso y las preguntas sobre la identidad peruana.

La noche concluyó con Romeo y Julieta, producción de Hevia Dance Company que cerrará el festival en agosto. Lejos de la monumentalidad característica de muchas versiones del clásico, Pepe Hevia apuesta por una puesta en escena donde el cuerpo sustituye a la escenografía y el movimiento concentra toda la fuerza narrativa.

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El director señaló que su versión busca regresar a la esencia de la obra de Shakespeare para reflexionar sobre conflictos que permanecen vigentes: la lucha por el poder, la violencia y la necesidad de recuperar el valor del amor y la humanidad. La bailarina Naidubys Ferrer destacó que la propuesta construye verdaderos paisajes visuales capaces de invitar al espectador a completar la historia desde su propia imaginación.

Aunque cada fragmento presentó universos muy distintos entre sí, el ensayo general permitió identificar un punto de encuentro entre todas las compañías: la danza contemporánea peruana continúa ampliando sus formas de narrar, incorporando memoria histórica, identidad cultural, experiencias personales y problemáticas actuales sin renunciar al lenguaje del cuerpo.

El Festival Danza Nueva iniciará oficialmente el próximo 11 de julio y se extenderá hasta el 8 de agosto en el Auditorio ICPNA Miraflores. Más que una sucesión de espectáculos, esta nueva edición propone un recorrido por distintas maneras de entender el movimiento como una herramienta para cuestionar, recordar y dialogar con el presente. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de Joinnus: https://www.joinnus.com/organizer/icpna.


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