Más que artesanías: las historias que mantienen vivo el patrimonio peruano
En su vigésimo aniversario, Ruraq Maki reúne a 210 colectivos de artesanos y artistas tradicionales de las 25 regiones del Perú, además de una delegación invitada de Ecuador.
Por: Anette Mansilla
Al recorrer los pasillos de Ruraq Maki, hecho a mano 2026, el visitante encuentra un recorrido por la diversidad cultural del Perú. Cerámicas, textiles, joyería en filigrana, esculturas en Piedra de Huamanga, cestería, imaginería, sombreros, instrumentos musicales y trabajos en fibras vegetales conviven en un mismo espacio, donde cada pieza representa la historia y los conocimientos transmitidos de generación en generación.
La exposición-venta, organizada por el Ministerio de Cultura, celebra este año veinte años promoviendo el patrimonio cultural vivo. En esta edición participan 210 colectivos de artesanos y artistas tradicionales, representantes de las 25 regiones del país, 21 pueblos indígenas u originarios, el pueblo afroperuano y diez colectivos artesanales de Ecuador, país invitado de esta edición.
Detrás de cada stand no solo hay productos elaborados a mano, sino también historias de familias, comunidades y maestros artesanos que buscan mantener vigentes técnicas heredadas por generaciones.
Una de ellas es la de Bonny Cobeña, fundadora de Bonny Joyas, quien llegó desde Catacaos, Piura, con sus piezas elaboradas mediante la tradicional técnica de filigrana en hilo de plata. Su interés por este oficio nació gracias a su madre y, tras estudiar joyería profesionalmente, decidió crear su propia marca en 2008, proyecto que hoy continúa desarrollando junto a sus hijos.
Para Bonny, innovar no significa abandonar la tradición, sino adaptarla a nuevos tiempos sin perder su esencia.
"Sigo haciendo la filigrana tradicional para que no pierda su esencia, aunque también la desarrollo de manera contemporánea."
La artesana explicó que participar en Ruraq Maki representa uno de los logros más importantes de su trayectoria, resultado de años de trabajo, capacitación y constancia.
"Me siento muy orgullosa porque estar aquí no es fácil. Es toda una trayectoria."
Además, señaló que uno de sus mayores objetivos es seguir llevando la filigrana peruana al mercado internacional para que más personas conozcan el trabajo artesanal de Catacaos.
Otra historia presente en la feria es la de Cirilo Gálvez Ramos, maestro escultor ayacuchano con más de sesenta años dedicados al tallado en Piedra de Huamanga. Desde niño aprendió este oficio de manera autodidacta, convirtiéndolo con el tiempo en una forma de representar la identidad cultural de su región.
"Gracias a este arte, las puertas del mundo se me abrieron."
Para el escultor, cada obra permite acercar la historia y las tradiciones de Ayacucho a personas de distintos lugares. Asimismo, considera que espacios como Ruraq Maki permiten valorar el trabajo que existe detrás de cada pieza y reconocer el esfuerzo de quienes mantienen vivos estos oficios.
Desde la región Amazonas participa también la Asociación Provincial de Artesanas y Artesanos Yapit, presidida por Nelly. La organización trabaja desde hace más de una década fortaleciendo el trabajo colectivo de artesanas y artesanos, así como la conservación de técnicas tradicionales transmitidas dentro de sus comunidades.
Aunque destacó la importancia de las capacitaciones y los procesos de innovación, señaló que el principal reto continúa siendo acceder a más espacios de comercialización.
"Muchas instituciones invierten en capacitación e innovación, pero si no tenemos mercado, todo queda ahí."
En ese sentido, resaltó el papel que ha desempeñado Ruraq Maki para dar mayor visibilidad a los pueblos originarios y a sus expresiones culturales.
"Sin Ruraq Maki, muchos pueblos no hubiéramos logrado posicionarnos como lo hemos hecho."
Las tres experiencias muestran una realidad compartida: preservar la artesanía implica conservar conocimientos ancestrales, pero también generar oportunidades para que quienes los practican puedan continuar viviendo de su trabajo. La innovación, el acceso a nuevos mercados y espacios como Ruraq Maki son fundamentales para que estas tradiciones sigan transmitiéndose a las futuras generaciones.

Fotografía: Cortesía MINCUL
La edición 2026 cuenta además con la participación de diez colectivos artesanales de Ecuador, cuya presencia fortalece el intercambio cultural y permite al público conocer expresiones tradicionales que dialogan con las raíces históricas compartidas entre ambos países.
A veinte años de su creación, Ruraq Maki continúa demostrando que el patrimonio cultural se mantiene vivo gracias al trabajo de miles de artesanos que preservan técnicas, historias e identidades. Más que una exposición-venta, la feria se consolida como un espacio de encuentro entre los creadores y el público, donde cada pieza elaborada a mano representa una parte de la memoria cultural del Perú.

Fotografía: Cortesía MINCUL
Ruraq Maki, hecho a mano 2026, permanecerá abierto hasta el 29 de julio en la sede central del Ministerio de Cultura, ubicada en la avenida Javier Prado Este 2465, en San Borja. El ingreso es libre, por lo que el público aún puede recorrer sus más de 200 stands, conocer directamente a los artesanos y apoyar la continuidad de estos saberes ancestrales.